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Serie 30 días por América: Parte V

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Amaneciendo, nos despertamos a las 4:00 am del Domingo 15 de Julio de 2012 para seguir camino. Teníamos otro país por recorrer y queríamos llegar a México cuanto antes. No me voy a extender explicando lo cansados que estábamos. Abordamos un nuevo bus rumbo a Tegucigalpa y nos quedamos dormidos de inmediato.

Honduras:

El recorrido hasta la capital fue sumamente tranquilo, sin incidentes ni sustos. A mitad de camino nos despertamos y antes de llegar comimos algo en una parada que hizo el bus. No hay mucho que describir pues básicamente íbamos por una zona rural sin ningún atractivo en particular. Al llegar a la ciudad fuimos hasta la terminal que se encuentra en medio del mercado más sucio que vi en todo nuestro viaje.

El plan del momento era cambiar dinero, llamar por teléfono al contacto que nos dieron en San Pedro Sula y salir en el primer bus hacia allá. La salida era desde otra terminal, así que nos dividimos en 2 grupos para ir en taxi y momentáneamente nos perdimos pues cada taxi fue hacia una terminal diferente y nosotros solo teníamos un celular con línea de Honduras. Fue un momento complicado pero rápidamente pudimos averiguar cómo llegar al lugar a donde habían ido nuestros amigos y logramos reunirnos nuevamente. Una hora después ya íbamos en ruta a San Pedro. Es un viaje relativamente largo por una zona montañosa y bordeando un lago inmenso.




                                   Vistas del camino, rumbo a San Pedro Sula

Nos sentíamos tensos porque de antemano sabíamos que esa es la ciudad más peligrosa de Honduras, con una alta tasa de criminalidad y lo que vimos durante el tiempo que permanecimos en ella parecía corroborarlo, pues donde quiera había guardias armados en las entradas de los centros nocturnos y los restaurantes. En la terminal nos estaba esperando el coyotero, conocido por Dago. Me llamó la atención que el tipo estaba vestido de lo más elegante y en nada parecía un maleante. Nos llevó al hotel donde nos quedaríamos a pasar la noche e incluso se hospedó también él mismo con su hermano. A la larga se notaba que eso del tráfico de inmigrantes es una práctica habitual allí, pues los tipos del hotel ni se inmutaron, ni nadie nos delató a las autoridades.

La negociación con el tal Dago fue difícil porque el tipo ponía un precio que  no estábamos dispuestos a pagar y cuando le dijimos que nos iríamos solos entonces transó. En la mañana nos llevaría por un trayecto que incluía Puerto Cortés y Omoa  hasta cruzar la frontera hacia Guatemala. Nos pintó un panorama plagado de retenes, policías y peligros, etc, etc; para lo cual él tendría que emplearse a fondo de manera que nosotros llegáramos bien a nuestro destino. Llegados al acuerdo salimos a comer algo antes de acostarnos, aunque Aida y las niñas no bajaron a causa de lo tenebroso que se veía todo.

A la mañana siguiente salimos. En las caras se nos veía la preocupación. Era mucha la distancia ya recorrida y no queríamos otro encuentro con las autoridades y más retrasos. Casi llegando al punto fronterizo y luego de 2 cambios de transporte, el tipo nos dice que nos agachemos y no nos dejemos ver desde las ventanillas del bus. Pasamos de esa manera por donde supuestamente era la mayor zona de peligro de que nos detuvieran y luego como por arte de magia apareció un montecito donde nos ordenaron bajar. En ese relajo estaba participando hasta el chofer del bus.

Al bajar, Dago nos transfirió hacia otro asociado suyo que nos guiaría por el monte hasta pasar al otro lado y él estaría esperándonos para indicarnos cómo seguir y cobrar la mitad restante del dinero acordado. Ese momento me recordó la lomita de Panamá, porque aunque no estaba tan empinada como aquella, había una cantidad de mosquitos indescriptible.

Luego de una media hora en eso, salimos del monte cruzando bajo una cerca y el muchacho nos dijo que ya era territorio de Guatemala. En aquel momento ya empezó a oler fea la cosa porque en la distancia vimos que estábamos a la vista pública y en la base de la loma había una patrulla de policía guatemalteca y el tal Dago estaba conversando con ellos y nos hacía señas para que bajáramos. Llegamos abajo y el tipo nos dice que no hubo manera de burlar a la policía y que los tipos querían dinero para dejarnos seguir, caso contrario nos entregarían a Inmigración para ser deportados a Honduras.

Allí se formó una discusión del carajo y nosotros en nuestra alteración no reparamos de inicio en que eso había sido coordinado previamente por aquel hijo de la gran P..., para que los policías nos desplumaran. Eran 3 agentes y cada uno estaba presionando por separado. Nosotros diciendo que no había más dinero pues lo que quedaba era lo que supuestamente le debíamos a Dago y este pinchando por su lado para que lo sacáramos y pagarle a los policías.

Bueno, para no hacer el cuento largo, pagamos la novatada. No se ni como sacamos el dinero para que Dago le pagara a los guardias y el tipo de inmediato se desaparece hacía la parte de atrás de la edificación aquella, donde tenía a otro esperándolo con una bicicleta. Todavía me da ira al recordarme reaccionando y cayéndole atrás como un estúpido por aquel lugar y el tipo riéndose en mi cara mientras se alejaba. Grrrrrrr..

Aquello nos dejó a merced de los guardias que a esa hora empezaron a preguntar por qué le dimos el dinero al tipo, que el asunto era directamente con ellos y que no había ningún arreglo previo con Dago. Querían dinero de a todas todas y la amenaza era devolvernos a Honduras. Nos paramos en treinta y uno y les dijimos que no había un kilo más y que podían hacer con nosotros lo que quisieran.

Acto seguido nos subieron a la camioneta para supuestamente entregarnos a Inmigración. En el trayecto las mujeres iban delante en la cabina, mientras Daniel, Oned y yo viajábamos en la parte de atrás. De pronto la camioneta se desvía y se mete por un monte alejándose de la carretera. Nos asustamos pero el viaje fue corto. Pararon y nos dijeron que ellos no querían entregarnos a Inmigración (obviamente eso no les reportaba ninguna ganancia, vamos a estar claros..). Pues entonces la decisión de ellos fue registrar todas nuestras cosas y desvalijarnos de cuanto objeto de valor tuviéramos a cambio de dejarnos ir, un robo descarado y encima sin opciones pues los tipos eran la autoridad y estaban armados.

El resultado de la requisa fue el despojo de prendas, un Smartphone que tenía Oned y que había traído como moneda de cambio en caso de que nos sucediera algo así por el camino, mi equipo reproductor de mp4 y una cámara profesional vieja que traía Daniel. Si no fuera por lo trágico del momento hasta hubiera dado risa, porque aquellos energúmenos no sabían como funcionaba ninguna de aquellas cosas ni el valor real que tenían y constantemente nos preguntaban a nosotros mismos si eran buenas. ¿Diga usted? El asunto estuvo a punto de malograrse porque no les cuadraba la cámara de Daniel. Esa cámara había sido objeto de discordia durante el viaje porque era pesada y nadie la quería cargar y por eso la habían desarmado para transportarla y en ese momento no había Dios que la volviera a armar por lo complicado que era, jajaja . Lo único que se salvó fue mi cámara digital que a escondidas se la di a mi esposa para que la guardara y es por eso que pude conservar las fotos del viaje.

Finiquitado el trámite, los respetables agentes de la autoridad nos regresaron a la carretera para que montáramos en una buseta que va desde la frontera hasta el puesto de Inmigración guatemalteco en las inmediaciones de Puerto Barrios. Durante el corto recorrido hasta allá teníamos caras de doncella engañada para robarle su virginidad, jeje, y en eso a Daniel le salió del alma una exclamación.- Al fin salí de la cámara vieja esa!!!!

Bienvenidos a la corrupción:

Arribamos al control migratorio y nos hicieron bajar a los que no éramos hondureños o guatemaltecos y al enterarse de que éramos cubanos sin papeles nos pasaron para una oficina con aire acondicionado, alejados de la vista de curiosos.

Allí nos atendió un sujeto de unos cincuenta y pico de años con un discurso que no tiene desperdicio. Con tremenda solemnidad nos dijo algo que trataré de parafrasear. ¨Bien, ustedes han llegado aquí atravesando monte ilegalmente, pero déjenme decirles que ustedes han llegado a un país democrático, donde hay leyes que se hacen cumplir y nosotros no podemos dejarles entrar así como así. Claro, todos tenemos necesidades insatisfechas y yo por ejemplo tengo mis hijos en edad de ir a la Universidad y tengo que procurar tener el dinero suficiente para pagarles los estudios. Así que les digo sencillamente Bienvenidos a la Corrupción y por favor vayan poniéndose de acuerdo y díganme cuánto pueden pagar para que les dejemos seguir¨- Fin de la cita.

Imagínense la sorpresa ante tal recibimiento. Por nuestra parte continuamos con la declaración de que no había más dinero que ofrecer y que la única opción que nos quedaba era pedir refugio en Guatemala. Pero el tipo no se iba a dejar convencer tan fácilmente. Dijo que nosotros no teníamos ese derecho, lo cual era una soberana mentira, pero en eso entró a la oficina quien realmente era el jefe en aquel lugar. Hizo un poco de preguntas, revisó nuestros documentos y les dijo a Daniel y Aida que por viajar ellos con una menor de edad iba a hacer una concesión y nos iba a dejar seguir. El bufón que nos dió la bienvenida puso los ojos del tamaño de pesetas y llamó al jefe para afuera, para tratar de convencerlo de que nos cobrara algo.

Regresaron y el tipo se ratificó en la decisión de dejarnos ir y empezó a devolvernos la documentación. El otro seguía en sus trece y llamó a Oned afuera para presionarlo a solas, sin ningún resultado para él. El jefe llamó al chofer de una buseta y le indicó que nos dejara en la terminal de los buses a Ciudad Guatemala.  En menos de una hora habíamos pasado de ser 2 veces presas de funcionarios corruptos a estar nuevamente libres y con luz verde para seguir hacia México.

Tras una breve espera nos montamos en el bus más confortable que tuvimos durante todo el viaje, más cómodo incluso que los que luego tomamos al llegar a USA. Dormimos un poco y luego nos pusimos a ver televisión y yo a mirar hacia el paisaje. Guatemala está en completa evolución, haciendo carreteras espectaculares y se nota prosperidad en algunas zonas. No obstante, aún se siente la tensión resultante de la guerra civil y de las decenas de muertos y desaparecidos. Por ejemplo, al llegar a un paradero para comer quisimos quedarnos en el bus a seguir durmiendo, pero el chofer dijo que por medidas de seguridad todos los pasajeros debían bajarse y al abordar nuevamente había un soldado con un fusil registrando las pertenencias de todos los que volvían al bus.

Habíamos decidido hacer un alto en Ciudad Guatemala para descansar un poco. Además Yahima estaba empeorando de una fiebre alta que le había surgido y así no podíamos seguir. Nos habían dado un dato muy útil, que era acudir a la Casa del Migrante que maneja la Iglesia Católica en la capital. Allí ofrecen un lugar seguro, cama, aseo y comida a los migrantes por el tiempo que necesiten para reponer fuerzas y seguir. Nos esperaban dos días de descanso y de coordinación de cosas para continuar el viaje. Era el Lunes 16 de Julio de 2012, décimo día de travesía.

En el siguiente post les contaré nuestra estancia en Guatemala y finalmente nuestra llegada a Tapachula en México. Tengan un tin más de paciencia, solo quedan 2 partes para llegar al destino. See you soon....


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